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martes, 8 de septiembre de 2009

random thought de hoy...

A veces sólo quisiera desaparecerme del mundo por unos días… alejarme de cualquier presencia humana que pudiera cuestionar tal acto de escapismo.

 

Sólo irme.

 

Y soñar… y leer, y cerrar los ojos y tratar de eternizar el momento del recuerdo.

 

No has estado en seis días doce horas y minutos más minutos menos… no sé si algún día vuelvas a estarlo… así que alargaré mi agonía asiéndome al mástil de mi memoria y rewindeando el casete una y otra y otra y otra vez hasta que pase lo que siempre, o me harte al fin o acabé dañándose la cinta magnética de modo tal que en mi memoria tus palabras se escuchen en voz de alvin y las ardillas, lo cuál -sobra decir- me parecería ya en extremo ridículo y acabaría por echarte al baúl de las exobsesiones superadas.

 

(aunque nadie lo note).

 

¿Porqué orgánicamente-chigados las mujeres confundimos sexo con amor? Gen defectuoso… 

martes, 31 de marzo de 2009

Diferentes formas para pedir un deseo…




1. A la hora que el reloj marque las 11:11 en punto.
2. Al ver la primera estrella de la noche
3. Cuando hay eclipse lunar (luna llena de color rojo-amarillo-naranja)
4. Tirando una moneda a una fuente o pozo
5. Con la llegada de un año nuevo, con las 12 campanadas.
6. Al ver un arcoiris doble.
7. Ver a dos mariposas blancas volando juntas cortejo-apareamiento.
8. Partiendo el hueso de la suerte (lucky bone) de una pechuga de pollo-pavo, al que se quede con la parte más grande se le cumple el deseo.
9. Soplando los pétalos del un dandelion.
10. Cuando te tocan tres chocolates en fila con el mismo relleno, del mismo color, de la misma caja.
11. Cuando te encuentras un penny (y sí tiene que ser un penny) tirado en la calle y lo levantas.
12. Encontrando un trébol de 4 hojas
13. Cuando te quitan una pestaña del rostro, soplándola.
14. Cuando te encuentras una placa de un carro con tres números iguales, y cuando el número corresponde al número de letra del abecedario de la persona que nos gusta.

Señales hay muchas, darle al destino la fuerza que se merece aunque sea tan truculento a base de pedir que se conceda algún deseo con alguna de las condiciones, sólo habla de que al final lo último que muere es mi esperanza. Los deseos y los sueños para que se cumplan no deben contarse, pues se dificulta realizarlos. Y yo sigo creyendo… pidiendo siempre que la misma tonta hueca fantasía que me hace feliz, algún día se haga realidad…

Totalmente “a la Cendrillon”.